Lo impostergable: hablemos de la evaluación en ambientes virtuales.

Exámenes sorpresa, reactivos innumerables, preguntas de memorización, trabajos finales. Estas palabras vienen a mi mente cuando escucho evaluación, principalmente en los espacios de educación formal. La mayor parte de mi vida he sido tallerista y facilitadora de procesos grupales, por lo que no me preocupan esos exámenes ni la nota final aprobatoria, aunque sí reconozco la importancia de la evaluación como una forma de observar lo logrado, lo que hizo falta y valorar como nos fue en el proceso. Sin embargo, cuando piso la escuela formal estas posibilidades se vienen abajo, por más que quiera, porque de una u otra manera estoy obligada a presentar números, números y números, que a veces dan cuenta del aprendizaje, a veces no. Eso sí, no hago exámenes y eso, es un alivio, quiero pensar que para mis alumnas y alumnos también. Pero de alguna manera tenemos que saber o darnos cuenta que hemos aprendido y que tanto esos aprendizajes nos afectan, es decir, "cuál es el efecto de eso que aprendimos", no solo hablar de utilidad.

Bien dice María Estela Guita, que "en la generalidad de la educación latinoamericana, la evaluación es una deuda pendiente". Lo es porque en muchas escuelas o procesos educativos se sigue entendiendo a la evaluación como un examen o una prueba estandarizada, que privilegia la acumulación de conocimientos o la memorización de la información, que es muchas veces importada de contextos occidentalizados que distan mucho de nuestra realidad, pero que no apela a las posibilidades de reconocimiento de saberes y de mejora continua que podría darnos una evaluación basada en los procesos, que contemple la diversidad y a los múltiples sujetos que intervienen en estos espacios educativos, como un ejercicio que pueda ir más allá de la nota aprobatoria final "suficiente" para avanzar de año, sino que nos motive tanto a docentes como a alumnas y alumnos, a ejercitar procesos reflexivos y a permanecer en estos lugares no por un número, sino por el ánimo de realmente aprender y construir colectivamente otros modos de educar.


Mapa mental. La evaluación en ambientes virtuales.







Hablemos de lo impostergable, creativicemos las formas de evaluar y sobre todo, hagamos de este acto, algo disfrutable.


Comentarios

  1. Saludos, me parece muy interesante ,pero principalmente, lo que mencionas de la evaluación estandarizada, un problema en varios países, en cada uno se viven realidades diversas, aún en un mismo país, culturalmente es heterogéneo, se debe evaluar considerando en parte, su contexto sociocultural.

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  2. Saludos, me parece muy interesante ,pero principalmente, lo que mencionas de la evaluación estandarizada, un problema en varios países, en cada uno se viven realidades diversas, aún en un mismo país, culturalmente es heterogéneo, se debe evaluar considerando en parte, su contexto sociocultural.

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  3. Laura: Me parece que retomas los conceptos fundamentales de la evaluación y me llama la atención tu reflexión como tallerista, dado que lo práctico no debe estar desligado de la reflexión acerca de qué y cómo aprendemos, creo que planteas un reto interesante. Considero que tus ideas del respeto a la diversidad, la motivación y la construcción colectiva para el logro de los aprendizajes es algo que también no debemos olvidar. Gracias por tus reflexiones.

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  4. Compañera Laura me ha gustado mucho leerte, conecte por completo con tus palabras y recordé como me sentía cuando se acercaban los exámenes al concluir un curso, como siempre he dicho, hay cosas más importantes que la capacidad de memorizar, ya que muchas de las veces nos enfocamos tanto en una calificación numérica que dejamos de lado todas aquellas habilidades y aptitudes que se esconden en muchos de nosotros.
    Un trabajo muy completo, te felicito :)

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